México (MNN) ― La persecución en México sigue en aumento. Los cristianos que se rehúsan a pagar las cuotas para las fiestas locales, que normalmente terminan en borracheras e inmoralidades, son expulsados de sus hogares. Aunque la ley lo prohíbe, los líderes de los pueblos pequeños no la cumplen. En el estado de Chiapas, no se han resuelto doscientos casos, que incluyen amenazas, intimidación, robo e incluso asesinato. Oremos porque haya paz en el futuro y por los cristianos que se mantienen firmes en la fe.